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El Cementerio sin lápidas y otras historias negras

Creo que voy a tener que leer algún libro malo o algo, porque llevo mucho tiempo sin criticar, me estoy volviendo una aburrida (ojo, que no me quejo, si mejor para mí).

Título: El Cementerio sin lápidas y otras historias negras
Título original: M Is for Magic (M de Magia)
Autor: Neil Gaiman
Editorial: Roca juvenil

Prepárate.
Nada se puede comparar con Neil Gaiman y su universo fantástico.

La fantasía de Gaiman es simplemente in-cre-í-ble. Estos son unos relatos con una magia especial, llenos de misterio y siempre con un desenlace, como mínimo, impactante (adoro las sorpresas finales, por si no lo he dicho ya). Todo con ese toque siniestro tan propio.

 -Cierto, muy cierto-admitió Augustus Dos-Prumas McCoy-. Los Epicúreos nos reunimos cada mes desde hace más de ciento cincuenta años; mi padre presidió el club antes que yo y, antes que mi padre, mi abuelo y, por supuesto, también mi visabuelo. Pero mucho me temo que ha llegado el momento de suspender nuestras reuniones sine die, pues no queda ya nada que nosotros o muestros predecesores no hayamos comido ya.
-Ojalá hubiera podido asistir a las reuniones del club en los años veinte-dijo Virginia Boote-, cuando la ley aún permitía incluir la carne humana en el menú. 
-Únicamente después de la electrocución-puntualizó Zebedíah T. Crawcrustle-. Venía ya a medio freír: tostadita y crujiente. Ninguno de nosotros le encontró el parecido con la carne de un cerdo largo; excepto un tipo que estaba ya predispuesto y que abandonó el club poco después, si mal no recuerdo.

Pero para comprenderme tenéis que leerlo. Tenéis que adentraros en este mágico mundo si queréis saber cómo se resolvió el caso de los venticuatro mirlos; oir cantar a un troll al caminar sobre un viejo puente; descubrir el brillante golpe de un timador, que vendió el puente de Ponti, contruido a base de piedras preciosas, mortero y magia hace dos mil años; que los doce meses te cuenten uno de sus cuentos  alrededor de un fuego, "quizá Diciembre te deje coger fresas bajo su manto de escarcha"; y saber qué es lo que pasa cuando te atreves a probar la carne de Fénix.


Es lo primero que he leído de este autor, y la verdad, a partir de ahora es uno de mis dioses. A mí me hechizó (porque esa es la palabra) desde la primera página, es más, desde que lo vi. Mirad la portada: preciosa. Y el título: El Cementerio sin lápidas y otras historias negras. ¿Un título bonito, verdad? Lástima que sea mentira. Lo de las historias negras bueno, tiene un pase. Pero es que no hay ningún relato llamado El Cementerio sin lápidas. El libro, en realidad no se llamaba así. No se parece en nada al original que, en mi opinión, va más acorde con lo que es el libro, porque a la hora de describirlo, la primera palabra que te viene a la cabeza es eso, magia.
El libro también pierde al traducirlo, pues hay varias cosas intraducibles a nuestro idioma (un relato, por ejemplo, tiene como protagonistas a los personajes de una canción infantil inglesa con la que nosotros no estamos familiarizados). Pero esto se resuelve gracias a las anotaciones de la traductora cada vez que resulta necesario. Los relatos que más me han gustado han sido: El pájaro del sol, Cómo vender el puente de Ponti y El puente del troll.


Escribir historias de fantasía para los más jóvenes 
es como enviar carbón a Newcastle. Por el carbón.

Los escritos de Neil Gaiman están siempre dedicados a los jóvenes, pero para mí, cualquier edad es buena para leeerle. Aún así, me hubiera gustado haberle leído antes (hay tantas cosas que me gustaría haber hecho antes...).
Hay historias que, si las lees a la edad apropiada, te acompañarán el resto de tu vida. Puede que olvides el título, o quién las escribió; puede que con el paso del tiempo no recuerdes con claridad los detalles de la trama, pero si un relato te conmueve en cualquier sentido, pasará a formar parte de ti y se instalará para siempre en algún remoto ricón de tu mente.
Si lo hubiera leído antes me habría acompañado durante más tiempo.

 Soy un trol. Fol rol de ol rol.

Ciao,
Lea Eleniak

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